Harald, Ana y Ully

Siempre digo que tenemos mucha suerte de contar con los clientes que tenemos. Muchas veces los hosteleros, cuando nos juntamos en la barra de un bar (delante, no detrás) hablamos, comentamos, nos desahogamos, compartimos patimentes, y en ocasiones se nos escapa algún que otro comentario, a modo de queja, sobre algún que otro cliente maleducado. Cuando esto sucede, yo suelo acabar diciendo que, a pesar de ello, tenemos mucha suerte de contar con los clientes que tenemos, porque el índice de “maleducados” que tenemos en el Pikapote es residual. Y es gracias a este dato que nuestro trabajo, a pesar de lo duro que puede llegar a ser, vale la pena. Porque nuestros clientes valen la pena. No es peloteo. Es una reflexión sincera. Nosotros consideramos a nuestros clientes parte de la Familia Pikapote.
Un trabajo como el nuestro en el que compartes con los clientes las horas de comidas y cenas, tus mejores consejos gastronómicos, en el que intentas que se lleven puesta una experiencia para recordar, es un trabajo en el que inevitablemente entran en juego las emociones. Después de muchos años compartiendo momentos con tus clientes, no puedes evitar el pensar en ellos como parte de tu familia, porque ellos comparten contigo sus momentos familiares, sus celebraciones, sus escapadas románticas, sus escaqueos, algún vicio que otro… No somos partícipes de esos momentos, faltaría más, pero sí somos testigos en la distancia, con discreción. A veces nos convertimos en cómplices sin comerlo ni beberlo y a veces nos convierten en los protagonistas. Sea como sea, y aunque no se nos note, nos emocionamos con cada buena noticia que nos traen; que si los hijos han encontrado trabajo; que si “por fin” han sentado la cabeza, que si el abuelo ha superado tal enfermedad; que si se han mudado; que si la familia crece… ahí estamos, escuchando lo que nos comparten y emocionándonos.

Portada del libro
Desde que abrimos la Taberna Pikapote, nos hemos emocionado con muchísimos clientes. Muchos de los que estarán leyendo esto pueden darse por aludidos. Por discreción, no los mencionaré a todos, pero la semana pasada uno de ellos hizo algo que me llevó a sentir la necesidad de homenajear a todos estos clientes que nos emocionan. Así que, con su permiso, os lo voy a contar.

​Como cada año por estas fechas, me encontré  con Harald y Ully por las calles de Alcossebre. Ellos son un matrimonio alemán, jubilado y siempre que nos vemos están de muy buen humor. Ellos inauguran cada año nuestras temporadas ya que la primera reserva del Pikapote suele ser la de ellos y su grupo de amigos. Ully y Harald asisten a clases de español en Alemania y por eso gustan de sentarse con amigos españoles a charlar, para practicar un poquito sus avances con el idioma. A veces, tomando un vino con ellos donde Toño, me he sentido estudiada, como componente de un sistema cultural diferente al suyo al que quieren comprender a toda costa. Son de esas personas que agradeces que nos visiten (hablo de turismo) porque realmente desean conocernos. En el año 2016 Harald me regaló un libro en alemán. Indescriptible la cara que se me quedó porque yo, además de los números del 1 al 100, “Kartoffel” y este texto que transcribo tal y como mi fonética me dio a entender “yets fertailen vie die iurkunden von die gaviner von hoitegen sports activitaten”, no sé nada de alemán (todo esto resultado de mis años de animadora turística en Mallorca, que esto da para otro capítulo). El caso es que Harald en realidad lo que me estaba regalando era un libro escrito por él ¡y ya publicado! en el que, según él, yo le había ayudado con una expresión en castellano. Así que, cogí mi regalo con mucho orgullo de mi cliente alemán e inmortalicé el momento con una fotaza. Pero a lo que iba. Que la semana pasada, me dice Harald que en su tercer libro ¡¡¡tercero, ya!!! salgo yo y nuestra taberna. Oh, my God! ¡¡¡Pero qué majo este Harald!!! ¿Es o no es para comérselo?

Para aquellos que entiendan el alemán y para aquellos alemanes que gusten de compartir su tiempo de ocio en Alcossebre, la biblioteca municipal tiene un ejemplar de su libro. Se titula “Eine Spanische Eröffnung, der Richter-Krimi”, Autor Harald Kiwull, editorial Lindemanns. Y aquí os dejo la foto de la frase del libro donde se nos menciona.
traducción de la frase: «al día siguiente, cuando salí de la Taberna Pikapote, de Las Fuentes, un distrito de Alcossebre, relajado y contento, tras tomar una merluza a la vasca en aceite de oliva y ajo y con corazones de alcachofas en lonchas, una moto frenó bruscamente a mi lado.
 

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