Hoy, hemos cerrado. Día de descanso. Hoy, hemos celebrado, primero en familia y luego en la intimidad, nuestro mayor logro juntos: el Pikapote. Nos lo merecíamos. Este año, ya hace diez que José Mari y yo, junto con dos amigos, abrimos el Pikapote. Íbamos a organizar una fiesta en la que nuestros clientes, proveedores, músicos, familia y amigos, iban a ser los invitados y nosotros, tal y como hicimos hace 10 años, los anfitriones. Pero las circunstancias nos obligan a ser cautos, y en lugar de organizar un jari, hemos preferido la intimidad. Bueno, ha estado bien y la fiesta, llegará.

13 de julio 2010

Hoy hace diez años de esta foto. Fernando, José Mari, yo misma y Silvia. Hace diez años, nos liamos la manta a la cabeza y, para salir de la crisis económica, se nos ocurrió abrir un restaurante vasco-mediterráneo en el “Bronx de Alcossebre” (así lo llamaban los de allí) y sin conocer a nadie. Una locura. Un productor musical, un educador social, una gestora cultural y una profesora de inglés, regentando una taberna para labrarse un nuevo futuro. Una locura.

Una locura que empezó dos años antes. Fernando y Silvia regentaban L’Hamadriada, un restaurante en el barrio del Carmen de Valencia, y José Mari y yo el Na Jordana, a unos metros de ellos. Nos conocimos cuando ellos vinieron a probar nuestra cocina, tras haber oído hablar de un nuevo restaurante en el barrio, un vasco. Una vez allí, nos gustamos, nos caímos bien y claro, José Mari y yo, les devolvimos la visita. Hubo feeling, hubo entendimiento y un año más tarde, en nuestro primer intento por venirnos a Alcossebre, Fernando nos echó una mano grande, muy grande: sin apenas conocernos, se vino durante unos días a llevar la cocina de un nuevo restaurante que José Mari había cogido, con otro socio, en Alcossebre: el 21. Durante la semana santa del 2008, Fernando ejerció de jefe de cocina y José Mari atendía la sala. Yo por aquel entonces trabajaba en el Palau de Les Arts, pero siempre echaba una mano y allí estaba, dándolo todo. Nos fue bien, muy bien de hecho. El plan era que Fernando se quedase un tiempo para formar al personal y después volver a su restaurante. Pero el socio de José salió rana y decidimos irnos. La amistad con Fernando se fue afianzando y la crisis del 2008 iba haciendo mella en los restaurantes de Valencia. El hombre tranquilo nos habló de un local que nos podría interesar, de nuevo en Alcossebre. Vino José Mari solo a verlo y lo tuvo tan claro que, sin consultar, dio el sí. Ya tenía algo hablado con Fernando y le dijo “lo tengo, empezamos YA”. Dicho y hecho, nos vinimos a verlo y nos pusimos manos a la obra. Chapa y pintura de supervivencia, mínima inversión y mucha, mucha creatividad en la cocina. Fernando en la cocina; José Mari al chuletón, de apoyo en cocina, en sala y a la gestión; Silvia en sala y yo, los fines de semana, también en sala. Entre los cuatro pasamos la temporada. Y decidimos que este iba a ser nuestro sitio durante los siguientes cuatro años, compaginándolo con L’Hamadriada y el Na Jordana. Una locura. Pero había que sobrevivir a la crisis, había que superarla y teníamos que asentar las bases de un nuevo futuro.

Y así fue. Los años hicieron que el cuarteto se convirtiera en pareja. Silvia nos dejó al terminar la primera temporada. Continuamos a trío durante dos años más, hasta que Fernando decidió que se volvía a Valencia. La vida nos cambió mucho durante esos tres primeros años (a los cuatro) y cada uno seguimos nuestro camino. José Mari y yo continuamos con el proyecto. José Mari tuvo que asumir el control absoluto de la cocina y yo el de la sala. A los pocos años vendimos el restaurante de Valencia y nos dedicamos en exclusiva al Pikapote. En 2016 se incorporó Asier a la plantilla y Eneko a la barriguita de mamá. Y en 2017 el Pikapote sufrió un cambio radical. Yo me retiraba de la primera línea y Asier asumía el cargo. Por primera vez, el Pikapote tendría un profesional en sala. La cosa dejaba de ir de taberna para convertirse en restaurante. Mientras tanto, y durante todos estos años, el Pikapote se iba convirtiendo en una referencia local, en un negocio innovador, en sede e ideólogo del Slow Music Fest. Se alió con Can Roig, Montemar y El Patio para impulsar la música en directo de calidad en restaurantes locales. Y nos convertimos entre todos (y junto a otros más) en la mayor programación cultural del pueblo. El Slow se acabó, pero Pikapote sigue mejorando en cocina y en sala. Seguimos trabajando duro para mantener la calidad que nos propusimos desde el minuto uno con Fernando.

Inauguración 13/07/2010
Asier hace 10 años

 Hoy hace diez años que celebramos la fiesta de inauguración. Amigos y familia, con algunos vecinos que no nos conocían y se asomaron, nos ofrecieron su apoyo y su confianza deseándonos toda la suerte del mundo. Aquí estamos: estrenando imagen, abriendo nuestro corazón para celebrar discretamente que hoy hace diez años que empezó nuestra nueva vida. GRACIAS A TODOS Y TODAS.

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